Siempre hablamos de un método de trabajo que parte de lo general hacia lo concreto. Personalmente, me parece una fórmula magnífica. En realidad, la vida misma se estructura así. Somos nosotros en referencia a un vosotros. Defino mi yo, en contraposición a un otro. Y a la vez, me defino cogiendo un poquito de todas aquellas personas y circunstancias que me rodean. Eso es lo más enriquecedor, porque mi yo se compone de millones de yoes.
Así, y dándole más vueltas a la innovación, en una de las clases organizamos un grupo de discusión que me proporcionó mucha información interesante. Esa información y conocimientos venían de mis compañeros y compañeras, que le dieron a mi yo un poquito del suyo, por lo menos en lo referente al concepto de innovación que todos, en mayor o menor medida, manejamos o entendemos.
Por tanto, me gustaría destacar las ideas que me han parecido más interesantes. La primera, muy clarificadora, es la que afirma que todo cambio es innovación, pero que no toda innovación supone un cambio. La siguiente idea surge del planteamiento de que la innovación nace de las necesidades (reales o creadas), que ésta se acelera en las etapas de crisis. Sin embargo, la propia innovación produce necesidades. Es decir, por ejemplo, Bill Gates (Microsoft) ha provocado la necesidad de innovar, así ha nacido Linux (software libre). Sin embargo, Microsoft tampoco tiene la necesidad de innovar, ya que compran otras empresas que lo hagan por ellas. De esto se desprende, que las grande corporaciones no innovan por naturaleza, a no ser que lo hayan sido desde siempre.
Otro punto importante a tener en cuenta para pensar la innovación, es que esta proviene de la experiencia y de la tradición. La innovación no ha nacido ni hoy, ni ayer, sino que viene de largo. Sin tradición no puede haber innovación, puesto que tradición significa memoria, aquello que ya conocemos.
Surgieron también, en este grupo de discusión, una serie de conceptos que se relacionan (o al menos deberían) con el concepto de innovación. Hablamos de un proceso innovador horizontal, creativo y que permita la interacción. Salió, además, el concepto de libertad. Libertad de movimiento, de acción y de pensamiento. Pero no todo es bueno, también se comentó que existen ciertas limitaciones económicas, ambientales o temporales. Así conseguimos, entre toda clase, que llovieran ideas. Ahora, sólo nos queda madurarlas y estructurarlas.
Tenemos, por tanto, dos ideas muy importantes que podríamos utilizar en múltiples ámbitos de nuestra vida: de lo general a lo concreto; el otro es el que nos salva.
martes, 16 de junio de 2009
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