martes, 16 de junio de 2009

INNOVACIÓN Y DESARROLLO EN EL OJO DEL QUE MIRA

Sigo pensando y dándole vueltas al concepto innovación. Lo mismo me ocurre con el concepto desarrollo. Todavía no tengo claro si ambos conceptos son amigos, conocidos, hermanos o primos lejanos. Podríamos empezar por el principio. Ambos conceptos parten de la experiencia, son términos, en mi opinión, tremendamente subjetivos (algo similar al refrán, la belleza está en los ojos del que mira) y, normalmente, están vinculados a un concepto económico (algo con lo que no estoy del todo de acuerdo).

Aún no me encuentro capacitada para meterme de lleno con el concepto desarrollo, no al menos tal y cómo yo lo entiendo, o tal y cómo quiero entenderlo. La innovación, sin embargo, ya ocupa un espacio en mi cabeza. Y no sólo entendiéndola como desarrollo tecnológico, sino viendo la innovación como un factor crucial en cualquier ámbito de la vida, laboral o cotidiana. Considero, por supuesto, que la innovación tecnológica es muy importante, pero más importante considero el uso que las personas hacemos de ella.

Desde una perspectiva empresarial, la innovación es aquella que se manifiesta en la capacidad creativa de los actores económicos para mejorar su situación competitiva. Por este motivo, son las pequeñas empresas las que sufren una mayor presión del mercado. Por un lado, hay que tener en cuenta que la innovación se puede inducir, no es una ocurrencia ocasional (aunque puede darse). Pero la innovación no se nutre únicamente de grandes ideas o grandes esfuerzos, necesita también financiación. He ahí la presión que padecen las pequeñas empresas, que pueden desarrollar grandes procesos innovadores (teniendo en cuenta su pequeño tamaño, y la magnitud de sus competidores), pero necesitan trabajar el triple. Así que, como casi todo, la innovación no vive sólo de las ganas, necesita recursos, tanto materiales como físicos, mucho trabajo y buenas ideas.

La innovación también puede jugar un papel muy importante en regiones con un desarrollo menor, incrementando la mejora competitiva de una empresa autóctona. Desde este punto de vista se entiende el desarrollo (económico) como el resultado de la utilización racional de los recursos endógenos y no ponerlo en función de la disponibilidad de activos externos. Sin embargo, seguimos rondando el concepto de innovación para el desarrollo, pero económico. Quizás peco de utópica o ingenua, pero en mi cabeza, la innovación para el desarrollo, esta vez sin paréntesis, va más allá. La innovación para el desarrollo es un gran paraguas que cubre, sobre todo, al capital humano, y no sólo en términos económicos. Abarca sus necesidades, sus deseos, sus intereses y su participación. Seguiré pensando y buscándole un hueco en mi cabeza al término innovación para el desarrollo, que estará al lado de comunicación para el desarrollo.

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